La luna al mar le ha dejado de hablar, y el mar a la luna correspondiendo está, y en el silencio de ambos, todo en calma parece estar.
Una tregua no solicitada se generó ya, y no es la pelea lo que de por medio está, es un sentimiento mal entendido lo que propició este estar.
Y quizás como castigo a su orgullo será, el silencioeterno que ahora presente está, y lo peor será que juntos nunca puedan volver a estar.
Y entonces su sufrimiento en ascenso irá, porque sin hablarse todos los días se verán, y sabrán que el otro enfrente estará, esperando que alguno decida empezar.
Pero poco probable esto sucederá, porque la luna se siente herida y el mar también así lo está.
Y en este trágico malestar seguirán por siempre así, el mar y la luna sin hablar, sin amar y sufriendo día a día una pena tonta y difícil de razonar.
Así son las cosas del amor cuando la comunicación de sentimientos atiende a la razón y deja del lado al corazón.