”Soy totalmente responsable de lo que digo y maravillosamente irresponsable de lo que el otro escucha.” Humberto Maturana

 


¿Por qué me impones lo que sabes si quiero yo aprender lo desconocido y ser fuente en mi propio descubrimiento?

El mundo de la verdad es mi tragedia; tu sabiduría, mi negación; tú conquista, mi ausencia; tu hacer, mi destrucción.
No es la bomba lo que me mata; el fusil hiere, mutila y acaba, el gas envenena, aniquila y suprime,
pero la verdad seca mi boca, apaga mi pensamiento y niega mi poesía, me hace antes de ser.
No quiero la verdad, dame lo desconocido.

Déjame negarte al hacer mi mundo que yo pueda también ser mi propia negación y a mi vez ser negado.
¿Cómo estar en lo nuevo sin abandonar lo presente? No me instruyas, déjame vivir viviendo junto a mí;
que mi riqueza comience donde tu acabas, que tu muerte sea mi nacimiento. Me dices que lo desconocido
no se puede enseñar, yo digo que tampoco se enseña lo conocido y que cada hombre hace el mundo al vivir.

Dime, que yo tejeré sobre tu historia; muéstrate que yo pueda pararme sobre tus hombros. Revélate que desde ti pueda yo
ser y hacer lo distinto; yo tomaré de ti lo superfluo, no la verdad que mata y congela; yo tomaré tu ignorancia construir mi inocencia.
¿No te das cuenta de que has querido combatir la guerra con la paz, y la paz es la afirmación de la guerra?
¿No te das cuenta de que has querido combatir la injusticia con la justicia, y que la justicia es la afirmación de la miseria?
¿No te das cuenta de que has querido combatir la ignorancia con la instrucción y que la instrucción
es la afirmación de la ignorancia porque destruye la creatividad?
Tu conocimiento nos muestra el mundo o lo niega, porque es la historia de tus actos, o lo negará porque
despertando tu imaginación te llevará a cambiarlo Deja que lo nuevo sea lo nuevo y que el tránsito
sea la negación del presente; deja que lo conocido sea mi liberación, no mi esclavitud.
No es poco lo que te pido. Tú has creído que todo ser humano puede pensar, que todo ser humano puede sentir. Tú has creído
que todo ser humano puede amar y crear. Comprendo pues tu temor cuando te pido que vivas de acuerdo a tu sabiduría y que tú respetes
tus creencias; ya no podrás predecir la conducta de tu vecino, tendrás que mirarlo; ya no sabrás lo que él te dice escuchándote, tendrás que dejar poesía
en sus palabras. El error será nuevamente posible en el despertar de la creatividad, y el otro tendrá presencia. Tú, yo y él tendremos que hacer el mundo.
La verdad perderá su imperio que el ser humano tenga el suyo. No me instruyas, vive junto a mí; tu fracaso es que yo sea idéntico a ti.

HUMBERTO MATURANA